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Así mismo la organización explicó que España, aunque el desarrollo de las infraestructuras para el repostaje de hidrógeno es opcional en las directivas de la Unión Europea, ha decidido considerarlo en el Marco de Acción Nacional, a raíz del potencial que supone para el país Definición de la infraestructura Aunque se esté haciendo un claro esfuerzo por implementar la infraestructura necesaria para el suministro de hidrógeno y el consiguiente crecimiento del número de vehículos de pila de combustible, para conseguir dicho objetivo de manera realista hay que plantear redes de estaciones de servicio que incluyan el suministro de hidrógeno entre sus productos, tanto en las ciudades como en puntos intermedios, de forma que la utilización de dichos vehículos pueda ser la esperada dada su gran autonomía y bajos tiempos de repostaje. Pongamos como ejemplo un país como España, en el que de manera estimada, y para verdaderamente poder cubrir las necesidades de cualquier persona que decidiese cambiar su vehículo con motor convencional por uno de pila de combustible, la infraestructura necesaria sería la de disponer de entre 4 y 8 estaciones de servicio en las grandes ciudades, al menos 1 estación de servicio en poblaciones estratégicamente seleccionadas y varias estaciones de servicio situadas en puntos intermedios en las diferentes carreteras principales, de forma que la utilización de este tipo de vehículos fuese posible en todo el territorio nacional y sin limitaciones, pudiendo así disponer verdaderamente de un vehículo de pila de combustible como alternativa real a uno de combustión interna. A partir de ahora, vamos a realizar un análisis general de lo que supondría una infraestructura suficiente en una gran ciudad, dando por hecho que este caso se puede extrapolar a otras ciudades de menor tamaño e incluso aplicar de forma aislada en puntos intermedios de las carreteras. Una hidrogenera puede ser igualmente integrada en una estación de servicio existente, junto con otros productos convencionales, como en una estación de servicio dedicada exclusivamente a este uso. Las estaciones de servicio de hidrógeno pueden disponer de producción de hidrógeno propia o ser abastecidas con un sistema de transporte equivalente al de cualquier tipo de combustible, líquido o gaseoso. Lo primero a tener en cuenta es precisamente este último punto, dónde se produce el hidrógeno para dar servicio a un número determinado de hidrogeneras. Inicialmente y partiendo de la tecnología PEM de electrólisis que es la que más soluciones da por su reducido tamaño, podríamos partir de un sistema electrolizador de aproximadamente 2 MW de potencia, y capaz de producir del orden de 400 Nm3 de hidrógeno a la hora. Esta producción sería suficiente para abastecer una gran ciudad que dispusiese de un número entre 300 y 600 vehículos utilitarios de pila de combustible, dependiendo de que fueran vehículos de uso privado o de servicio público como taxis, VTC, etc. El hidrógeno producido en la estación base se comprime hasta una determinada presión de transporte y se almacena directamente en varios dispositivos conocidos como MEGC (por sus siglas en ingles Multiple Element Gas Container). Estos dispositivos van instalados en unos semirremolques de pequeñas dimensiones que permiten que dicho gas almacenado, sea distribuido a los diferentes puntos de abastecimiento o hidrogeneras. En el caso que estamos describiendo de una gran ciudad, estos MEGC distribuyen el hidrógeno de manera sencilla, permitiendo que una sola cabeza tractora los traslade de la estación de producción a las diferentes hidrogeneras, realizando el intercambio de dispositivo vacío por el lleno. Dicho intercambio se realiza de manera rutinaria sin necesidad de interferir en el funcionamiento normal de dicha estación de servicio. La hidrogenera en sí misma, como hemos comentado anteriormente, sería un punto de repostaje de hidrógeno que podría ir instalado en una estación de servicio existente o en un punto de distribución diseñado a tal efecto, y constaría de un surtidor de hidrógeno, un espacio para el almacenamiento del MEGC (hidrógeno almacenado a presión de transporte) y un sistema de compresión para subir dicha presión hasta el nivel necesario para el repostaje de los vehículos de pila de combustible. En algunos casos en los que la estación de servicio se encuentre muy distante de punto de producción de hidrógeno, la propia hidrogenera puede disponer de producción in situ, proporcionando un servicio que ningún combustible convencional pueda dar. Una red de estaciones de servicio de hidrógeno establecida de una forma similar a la descrita anteriormente, en un territorio determinado, permitirá que cualquier usuario, pudiera elegir un coche de pila de combustible en lugar de uno de combustible convencional, sin perder ninguna de las ventajas de estos últimos, pero manteniendo un nivel cero de emisiones. Este planteamiento, aunque ambicioso, es verdaderamente posible y más sencillo de lo que podría parecer, es real y está sucediendo, y va a suponer un cambio radical de nuestra visión del mundo de la automoción �� energética XXI · 173 · ENE/FEB18 65


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