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El hidrógeno como combustible En la actualidad, la tecnología del hidrógeno y las pilas de combustible se encuentra en un singular punto de su evolución, increíblemente joven e innovadora, pero con la suficiente solvencia técnica y desarrollo como para ser una realidad presente. JUAN MANUEL LÓPEZ GALLEGO DIRECTOR DE PRODUCCIÓN EN H2B2 ELECTROLYSIS TECHNOLOGIES El constante avance de la ciencia y la tecnología hacia una movilidad sostenible y medioambientalmente saludable favorece que en particular este tipo de tecnología se esté imponiendo como una alternativa real y práctica a la utilización de los vehículos eléctricos de batería (BEV por sus siglas en inglés, Battery Electric Vehicle), dando origen a los coches eléctricos de pila de combustible (FCEV Fuel Cell Electric Vehicle). Los vehículos eléctricos de pila de combustible se diferencian principalmente de los clásicos coches eléctricos de batería en el hecho de que el almacenamiento de la energía se realiza en forma de hidrógeno, en lugar de en baterías, lo que supone disponer de una mayor capacidad de almacenamiento y consecuentemente autonomía, así como un tiempo de recarga igual al de un vehículo con motor convencional diésel o gasolina, radicalmente inferior a los tiempos de recarga de los sistemas con baterías de cualquier tecnología. En ambos casos, los vehículos son completamente eléctricos manteniéndose en la línea de los coches con cero emisiones y distanciándose así de cualquier tipo de vehículo hibrido, que siempre mantendrá un determinado nivel de emisiones perjudiciales, por pequeñas que estas sean. En el caso de los coches con pila de combustible, la energía almacenada en forma de hidrógeno se transforma de nuevo en electricidad por medio de una reacción electroquímica en la que, mezclando el hidrógeno almacenado con un flujo de oxígeno proveniente del aire, se produce dicha electricidad y agua limpia como resultante de la reacción. Disponer de un coche eléctrico, sin emisiones, con la autonomía y los tiempos de repostaje de un coche convencional, y que produzca como único residuo una pequeña cantidad de agua limpia… podría parecer utópico, pero es una realidad. Lamentablemente, debemos afrontar un reto importante para que esta realidad tan esperanzadora se convierta en un hecho cierto al que todos podamos acceder, y es el de la infraestructura del hidrógeno Los vehículos convencionales, se apoyan en una infraestructura que se ha venido desarrollando desde hace décadas y que lógicamente está al alcance de cualquiera. Así mismo, en el caso de los coches eléctricos de batería, la infraestructura utilizada es la de la propia red de abastecimiento eléctrico, perfectamente desarrollada y accesible, si bien es cierto que dicha infraestructura sigue siendo capaz de soportar la inclusión de los coches eléctricos de baterías debido al, aún, bajísimo número de vehículos de este tipo que se encuentran funcionando en la actualidad. Infraestructura necesaria Para poder convertir en una realidad la utilización de los coches de pila de combustible no es necesario crear nada nuevo, ni esperar a que se desarrolle una nueva tecnología, ya está lista para su utilización y en un punto de su evolución en el que ya existen diferentes actores o fabricante de vehículos, que lo comercializan de manera convencional, proporcionando una competencia y una mayor disponibilidad de opciones y precios cada día. Con respecto al suministro de hidrógeno para este tipo de vehículos, la solución es sencilla y accesible dado que la tecnología para la producción de dicho gas está completamente desarrollada y consolidada, conocida como tecnología de electrólisis, y en particular, la conocida como tecnología PEM (de las siglas en inglés Proton Exchange Membrane) que es capaz de aglutinar un proceso de producción de hidrógeno limpio, integrado con fuentes de energía renovable, y con un mínimo impacto tanto visual, debido a su reducido tamaño, como medioambiental, ya que no produce ningún tipo de residuos perjudiciales ni materiales de difícil eliminación como pueden ser baterías o sustancias peligrosas. Consecuentemente con lo anterior, y teniendo al alcance de la mano tanto los vehículos como la disponibilidad de hidrógeno, lo que falta en la cadena es la mencionada infraestructura, estaciones de servicio en las que se disponga de hidrógeno como combustible, implantadas de manera generalizada y accesibles para todo el mundo. Esta es una empresa, que, si bien es complicada debido a que está todo por hacer, está perfectamente definida y preparada para su lanzamiento y solo precisa de suficientes apoyos, tanto por parte de las administraciones como por parte del sector privado, y en definitiva la colaboración entre todas las partes implicadas para implementar una red de estaciones de servicio, pero por encima de todo, es necesaria la creencia cierta de que esta es una de las soluciones primordiales que nos pueden llevar a una movilidad sostenible. En España, en la actualidad existe un claro apoyo de las instituciones al desarrollo de la infraestructura de suministro de hidrógeno para movilidad, como se pudo comprobar recientemente durante la Jornada ‘El hidrógeno en el transporte: infraestructuras y vehículos’, organizada por la Asociación Española del Hidrógeno (AeH2) en el marco de la feria Genera celebra en el recinto de Ifema en Madrid. En dichas jornadas se anunció que España contará con un total de 20 estaciones de servicio de hidrógeno (hidrogeneras) antes de 2020, lo que motivará la expansión y la llegada de vehículos que utilicen este tipo de tecnología sin emisiones contaminante 64 energética XXI · 173 · ENE/FEB18


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