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Energética XX. Septiembre 2016

BIOMASA VS. GAS-GASOIL AVEBIOM (ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE VALORIZACIÓN ENERGÉTICA DE LA BIOMASA) Bioenergía en Europa se traduce como empleo e innovación No será posible alcanzar los objetivos climáticos y energéticos europeos para 2030 y 2050 sin aumentar el uso de la bioenergía Encontrar una manera sostenible de creación de crecimiento y empleo es hoy una prioridad para España y la UE. Nuestras economías están perdiendo competitividad en un mundo cada vez más globalizado, y el cambio climático se ha convertido en un problema alarmante que está marcando las políticas europeas y lo hará más aún tras la ratificación de países como China y Estados Unidos del Acuerdo de París. En la lista de cinco prioridades clave para la Unión Europea, el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, expresó su voluntad de hacer de la UE el número uno en el mundo en las energías renovables. Para lograr este objetivo, el sector de la bioenergía tendrá que desempeñar un papel destacado. De hecho, hoy ya representa más del 50% del consumo de energía renovable de la UE. El calor y electricidad a partir de biomasa ascendieron a alrededor de 85,5 Mtep en 2012 y deberá llegar a 110 Mtep en 2020, de acuerdo con los Estados miembros. En este contexto, no será posible alcanzar los objetivos climáticos y energéticos europeos para 2030 y 2050 sin aumentar el uso de la bioenergía. Al lado de este papel único en el futuro mix energético europeo, la biomasa ofrece también ventajas considerables en lo que respecta a las prioridades de seguridad e independencia energética, la asequibilidad para los ciudadanos y la sostenibilidad de la UE. Además de la importantísima creación de empleos y el crecimiento de la economías locales, que es vital para muchos de los Estados miembros, como es el caso de nuestro país. Desde AVEBIOM, la Asociación Española de Valorización Energética de Biomasa, como miembros de la Junta Directiva de la Asociación Europea de Biomasa –AEBIOM-, tratamos de demostrar día a día a la sociedad europea que el crecimiento y los objetivos de empleo no están en contradicción con el medio ambiente y cambio climático, sino al contrario, se refuerzan entre sí. Nuestro sistema energético actual, basado sobre todo en uso de combustibles fósiles importados, es muy costoso, contaminante y responsable de desvío de fondos importante a terceros países. La transición hacia un sistema de energía alternativo basado en fuentes de energía renovables es necesaria por la insostenibilidad del sistema actual. El sistema energético actual se basa en combustibles fósiles importados, lo que nos conduce a una importante fuga del PIB. Hoy en día, la Unión Europea gasta más de mil millones de euros cada día en la importación de energía, lo que supone casi una quinta parte de las importaciones. Si la UE lograse sus objetivos para las energías renovables en calefacción y refrigeración (21,4% en 2020 de acuerdo con las proyecciones de los Estados miembros), ya estaríamos reduciendo la importación de gas por el equivalente de 28,7 Mtep anuales en 2020. Teniendo en cuenta la media los precios de importación, los ciudadanos de la UE se ahorrarían alrededor 9.600 millones de euros. En lugar de ser pagados a terceros países, estas cantidades podrían reinvertirse en las industrias de la UE, generando puestos de trabajo locales y fomentando el crecimiento sostenible de nuestras economías. Además, ya que las importaciones de la UE proceden de terceros países (87% del petróleo, el 44% del carbón y el 66% del gas natural en 2014) nuestra influencia geopolítica está siendo socavada por esta dependencia, como vemos cada día con los conflictos internacionales como la crisis entre Ucrania y Rusia. Y, por otra parte, comprobamos que nuestro mix energético no está alineado con los objetivos sobre clima y energía de la Unión Europea, pues aún se basa en el uso de combustibles fósiles tradicionales, emitiendo grandes cantidades de CO2. Desde AVEBIOM no nos cansamos de manifestar y reiterar que nuestro sistema energético actual basado en combustibles fósiles debe ser modernizado teniendo en cuenta las realidades de hoy en día. Apoyarnos en el uso de las fuentes de energía locales y renovables disponibles en la UE, como la biomasa, contribuye a la creación de puestos de trabajo, la actividad económica, las inversiones en investigación, así como al desarrollo e innovación (I+D+i). La UE es un líder en tecnologías renovables, pero las inversiones en estas energías se han reducido a la mitad en tan sólo cuatro años, pasando de 120.000 millones de dólares a 65.000 entre 2011 y 2014. Mientras tanto China nos ha adelantado llegando a inversiones superiores a 80.000 millones en 2014. Esto se debe, entre otras razones, a la falta de un marco político sólido en la UE con medidas políticas estables 50 energética XXI · Nº 160 · SEP16


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