Solaria ha obtenido las declaraciones de impacto ambiental (DIA) favorables para la instalación de 480 MWh de sistemas de almacenamiento con baterías (BESS) asociados a siete plantas fotovoltaicas ubicadas en Castilla-La Mancha.
Estas autorizaciones permiten avanzar en la hibridación de instalaciones renovables, integrando almacenamiento en activos existentes con el objetivo de optimizar el uso de la infraestructura eléctrica y aumentar la flexibilidad del sistema energético.
Con esta nueva capacidad, la compañía alcanza un total de 3.280 MWh de almacenamiento con aprobación ambiental, consolidando su posicionamiento en el desarrollo de sistemas BESS en el sur de Europa.
El despliegue de almacenamiento forma parte de una estrategia orientada a mejorar la gestionabilidad de la generación renovable, facilitando su integración en la red y optimizando su participación en los mercados eléctricos. En particular, los sistemas BESS permiten desplazar energía en el tiempo, reducir vertidos y aportar servicios de flexibilidad.
La integración de baterías en plantas fotovoltaicas existentes responde también a la necesidad de adaptar el sistema eléctrico a un contexto de creciente electrificación de la economía y aumento de la demanda energética, especialmente en sectores industriales y en infraestructuras digitales como los centros de datos.
Desde el punto de vista operativo, la hibridación solar + almacenamiento permite mejorar el perfil de generación, incrementar la estabilidad del sistema y contribuir a la reducción de costes asociados a congestiones y limitaciones de red.
El desarrollo de estos proyectos se enmarca en el plan estratégico de crecimiento de la compañía, que contempla una expansión significativa en almacenamiento energético tanto en España como en otros mercados europeos, como elemento clave para garantizar la seguridad y estabilidad del sistema eléctrico en escenarios de alta penetración renovable.
En paralelo, la compañía mantiene objetivos de sostenibilidad orientados a la reducción de emisiones, con una disminución del 92% de su huella de carbono desde 2019 y el compromiso de alcanzar la neutralidad climática en 2030.