Sergio Martínez-Burgos (CEO en Inmarepro)

"Los CAE se han consolidado como palanca real de inversión en 2025 con el sujeto delegado como pieza vertebradora"

Sergio Martínez-Burgos, CEO (Inmarepro).

El CEO de Inmarepro destaca la madurez del esquema en proyectos industriales y advierte sobre la necesidad de seleccionar socios con base técnica sólida ante la entrada de nuevos actores.

Esta entrevista forma parte del especial 'Balance de 2025 y perspectivas para 2026 en el sector energético', publicado en el número 252 de la Revista Energética (sección 'CAE'). Sergio Martinez-Burgos, CEO de Inmarepro, el sujeto delegado se ha confirmado como el gran dinamizador del mercado, canalizando cerca del 69% de las solicitudes. De cara a 2026, prevé un escenario más estable y menos oportunista, donde el éxito dependerá de la coordinación entre agentes.


¿Qué balance hace del segundo año del sistema CAE? ¿Ha percibido diferencias con el año anterior?

El segundo año ha sido el de la consolidación del sistema CAE. Hemos pasado de una fase casi “piloto” a un esquema que empieza a ser una palanca real de decisión de inversión, sobre todo en proyectos industriales. En este contexto, el sujeto delegado se ha revelado como pieza vertebradora y dinamizadora: alrededor del 56 % del ahorro solicitado y cerca del 69 % de las solicitudes se han canalizado a través de sujetos delegados.

También hemos visto la entrada de muchos actores nuevos, algunos con poca experiencia previa en eficiencia energética. Esto ha generado cierta heterogeneidad en la calidad del servicio, y obliga a los clientes a seleccionar muy bien a sus socios, priorizando una base técnica sólida y capacidad real de acompañar el proyecto de principio a fin.


¿En qué sector se están implantando de forma más significativa los CAE y por qué?

Donde vemos un impacto más claro es en la industria y en el terciario con consumos intensivos (alimentación y frío industrial, logística refrigerada, farma, oficinas con grandes sistemas de climatización, etc.). Son sectores donde existen carteras de actuaciones muy replicables (refrigeración, climatización, aire comprimido, recuperación de calor, control y digitalización) y donde el ahorro es medible con bastante precisión. Esa combinación de volumen, medibilidad y periodicidad en las inversiones encaja muy bien con la lógica del sistema CAE y permite a los sujetos obligados y delegados estructurar programas multiaño, en lugar de proyectos aislados.


¿Cómo cree que evolucionará la aplicación de los CAE en 2026? ¿Qué perspectivas de negocio prevé su empresa?

En 2026 esperamos un sistema más maduro y estable, con mayor peso de proyectos industriales complejos y menos operaciones puramente oportunistas. Para que eso ocurra será clave reforzar la coordinación entre los distintos actores: sujetos obligados y delegados, verificadores, administraciones autonómicas, etc. Hace falta invertir tiempo y recursos en mejorar esa interacción y homogeneizar criterios. Para nuestra empresa, las perspectivas son positivas: vemos una demanda creciente de acompañamiento “llave en mano”, donde no solo se monetizan CAE, sino que se diseña la solución, se ayuda a financiarla y se garantiza el seguimiento energético a largo plazo.