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"En los próximos cuatro años vamos a ver una aceleración exponencial de las renovables en Estados Unidos"

Juan Verde, experto en desarrollo sostenible y asesor político

Tras unos meses volcado en asesorar al Partido Demócrata y a Joe Biden en su campaña electoral y después de trabajar también en el gobierno de transición del nuevo presidente estadounidense, Juan Verde atiende a Energética para hablar sobre desarrollo sostenible, política energética y cambio climático. Ha trabajado con algunas de las personalidades más importantes del mundo, como los ex presidentes Barack Obama y Bill Clinton, la ex secretaria de Estado Hillary Clinton, el ex vicepresidente Al Gore y el ex secretario de Estado John Kerry. Además, Juan Verde ha asesorado a empresas como Google, Cisco, SAS o el Banco Santander en Estados Unidos.

Pero al poco de hablar con él uno se da cuenta que lo que realmente apasiona a este canario de Telde (Gran Canaria) es la estrategia política, en especial todo aquello que tiene que ver con las campañas electorales y la forma de ‘conectar’ con los ciudadanos -léase votantes-. Reconocido como una de las 100 personalidades latinas más influyentes en asuntos relacionados con el cambio climático y el medio ambiente, Juan Verde mantiene ahora una intensa actividad como consultor internacional y dirige también la Fundación Advanced Leadership.

 

Pregunta. Todos somos conscientes del giro de 180 grados que supone la llegada al poder de Joe Biden en Estados Unidos pero cómo y de qué forma va a cambiar la política energética de su gobierno respecto a la anterior administración.

Respuesta. Se puede resumir en una sola palabra: va a cambiar ‘todo’.  Lo que ha habido es un cambio de paradigma absoluto en la política energética en cuanto a sostenibilidad, que ya dio sus primeros pasos con la administración Obama, pero que se vio paralizado con Trump; y eso se manifestó en todos los ámbitos, no solo en la falta de apoyo a los ministerios o a las agencias gubernamentales, recordemos que la agencia de protección medioambiental estaba liderada por un negacionista climático...

Uno de los ejes principales de la campaña política de Biden fue la lucha contra el cambio climático. Esto no es una coincidencia y nos hace ver cómo ha cambiado la percepción política de este asunto, que siempre ha sido un asunto prioritario para el Partido Demócrata. Hace cuatro años, el cambio climático era un tema importante para aproximadamente cuatro de cada diez votantes demócratas. En las últimas elecciones, fue importante para nueve de cada diez demócratas. Y no solo ha sido uno de los ejes de la campaña, obviamente va a serlo también en todo el mandato de Biden. 

En este sentido, el nuevo presidente se ha planteado dos objetivos de carácter disruptivo: EE UU quiere ser neutral en carbono y llegar a las cero emisiones en 2050. Para que eso ocurra, deben producirse cambios muy ambiciosos, que van a requerir de una actitud muy valiente por parte de la Administración y también de muchos recursos dirigidos hacia la innovación tecnológica y las subvenciones a la I+D+i.

P. Este enorme cambio que comenta no es sencillo en ningún sitio, pero es especialmente difícil en EE UU, donde hay fuertes lobbies relacionados con el mantenimiento de los combustibles fósiles en el transporte o en la generación de energía…

R. Este proceso va a encontrarse con problemas pero estoy convencidísimo de que las empresas ya saben que esto es un tema de velocidad, no de dirección; a lo máximo que pueden aspirar es a frenar la velocidad. Por ejemplo, Blackrock –el fondo de inversión más grande del planeta con 7 trillones de dólares en gestión de activos– ha tomado la decisión de desinvertir en todos los activos que no tengan un impacto positivo en el medio ambiente y la sociedad. Esto se anunció en enero de 2020, antes de la pandemia. Hoy, de los diez fondos norteamericanos más importantes, seis han seguido ese mismo camino. También lo vemos en las grandes petroleras, que están incorporando a sus planes estratégicos el concepto de transición energética. Hemos llegado a un momento en el que ya no hay retorno, siendo eso sí consciente de que algunas empresas van a hacer todo lo posible por prolongar esa transición, que ya es inevitable.

En ese sentido, debemos recordar que Biden ha dicho que va a ser un presidente “de transición”. Y no sólo se refería a transición generacional o a transición del siglo XX al XXI, sino también de transición energética. De hecho, ya lo estamos viendo. La sostenibilidad se está implantando de manera transversal en todo el gobierno. Y eso es lo que hacía falta. No es solo crear un departamento de protección del medio ambiente o darle más poderes al Ministerio de Energía. Hay ya unas directrices claras para todos los ministerios: para el de Vivienda, eficiencia energética en los edificios; para el de Defensa, cuyo presupuesto debe tener un componente de facilitar la transición energética; para el Tesoro, que tiene un mandato de hacer test de estrés a la banca considerando el riesgo climático, etc.

P. En este escenario, ¿cuál va a ser el papel de las energías renovables en EE UU en los próximos cuatro años?

R. A pesar de Trump, en los últimos cuatro años hemos visto como EE UU estaba en camino de convertirse en una potencia mundial en renovables. Lo que vamos a ver en los próximos cuatro años es una aceleración exponencial de estas tecnologías. La fotovoltaica y la eólica –donde EE UU quiere ser pionera mundial en eólica marina– son las tecnologías que se van a promover.

Lo más importante es que tenemos un plan a corto plazo y otro a medio plazo. Respecto a esto último, lo que se busca es crear en los próximos 4 años las condiciones propicias para que pueda emerger una nueva era de avances tecnológicos que aporten soluciones. Se trata de crear tecnologías que no existen ahora gracias a la mayor inversión en I+D+i de la historia de EE UU, y todo ello dirigido hacia la sostenibilidad. Ya se le está llamando a todo esto como el ‘Nuevo proyecto Apolo’, en referencia a lo que significó para el país desde el punto de vista tecnológico llevar el hombre a la luna con la creación de tecnologías en los años sesenta, entre ellas, el microchip, el ordenador personal, el wifi, el GPS, etc. Ahora queremos hacer lo mismo y para ello se va a crear una agencia estatal llamada ARPA-C (Advanced Research Projects Agency for Climate), que impulsará las tecnologías que faciliten la transición energética para luchar contra el cambio climático. ARPA fue la agencia gubernamental que creó Kennedy en los años sesenta para hacer una apuesta financiera a fondo perdido por tecnologías potencialmente disruptivas. Sabemos que se esa agencia se va equivocar en nueve de cada diez proyectos, pero de ahí salieron esas tecnologías que antes mencionaba.

Juan Verde ha trabajado en los últimos meses en la campaña electoral de Joe Biden así como en el gobierno del transición del nuevo presidente estadounidense.

 

P. ¿Cuáles cree que serán esas primeras tecnologías disruptivas que se consolidarán en el sector energético?

R. Llevamos hablando mucho tiempo de la potencial capacidad disruptiva del hidrógeno pero yo siempre había sido escéptico. Lo era porque no había recursos masivos detrás, que es lo que va a haber ahora. Europa y Estados Unidos, que conjuntamente representan la mayor cantidad de presupuesto de I+D+i del planeta, lo tienen claro: ahora sí podemos estar muy cerca de una viabilidad comercial del hidrógeno, por ejemplo, para la industria. Ya no estamos hablando de veinte años, como antes sucedía, si no de cinco o diez años.

Pero hay otra tecnología que está más cerca en el tiempo que es el almacenamiento de energía renovable de forma masiva y controlada. En el momento que hemos resuelto el problema del almacenamiento, ya está todo hecho. Hoy la tecnología sigue siendo cara e ineficiente en cuanto al espacio necesario para las megabaterías, pero creo que en dos o tres años esto va a cambiar.

P. En alguna ocasión ha comentado que ahora, en este tiempo de pandemia global que vivimos, es el momento de que “florezcan nuevos mecanismos que antes no parecían viables”. ¿Cuáles son esos mecanismos aplicados a la lucha contra el cambio climático o la transición energética?

R. Se calcula que para hacer frente a la lucha contra el cambio climático y alcanzar los objetivos del Acuerdo de París tendríamos que invertir al menos el 1,5% del producto interior bruto mundial. Y lo más importante es que es ahora cuando hay una voluntad política para hacerlo. Cuando hablo de esos mecanismos, me refiero a que hay una visión en Europa y EE UU sobre que la recuperación económica tras la pandemia será verde, y lo que debemos hacer es invertir esos recursos ya previstos de manera mejor y más inteligente. Por ejemplo, si vamos a tener que intervenir las líneas áreas, lo que debemos es incorporar una serie de requisitos para que esas compañías, en un periodo de cuatro o cinco años, hagan una transición energética hacia combustibles más limpios y sintéticos. Lo mismo con la construcción o el sector turístico. Si vamos a inyectar dinero en estos sectores, tenemos que asegurarnos de que los edificios sean energéticamente eficientes o que los hoteles incorporen una estrategia de economía circular para sus residuos.

P. ¿Es suficiente el Acuerdo de París para alcanzar los objetivos medioambientales necesarios para frenar el cambio climático? ¿Qué alternativas tenemos a ese acuerdo?

R. No, no es suficiente. La comunidad científica es categóricamente clara en este sentido. Si somos capaces de cumplir los objetivos del Acuerdo de París, y ahora mismo no lo estamos siendo, solo estaríamos a mitad de camino de donde tendríamos que llegar; pero lo que no tiene sentido es que no hagamos nada ahora aunque sepamos que no vamos a llegar. Empecemos con lo que ahora tenemos y yo confío en que en los próximos años, a medida que la demanda social aumente y se incremente de ese modo también la voluntad política, nos demos cuenta de que debemos y podemos hacerlo.

P. ¿Sigue de algún modo la actualidad española en lo referido a energía y medio ambiente? ¿Qué le llama la atención?

R. No quiero que mi comentario en este sentido se entienda como un espaldarazo a un gobierno o una crítica a la oposición –no me meto en política española y lo hago a propósito– pero me parece justo reconocer que el tema de la sostenibilidad es una prioridad para el Gobierno de España y esa es una prioridad acertada. Creo que se están tomando medidas muy positivas en ese sentido en cuanto a la apuesta que estamos haciendo para que la reconstrucción económica del país sea verde o se impulsen las renovables y el autoconsumo. Lo que está pasando en España, más allá de cualquier color político o ideología, es la apuesta correcta.

Javier Monforte
Redactor jefe de Energética

Artículos sobre entrevistas | 18 de febrero de 2021

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