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REDES DE CALOR Y FRÍO Las redes de calefacción distribuida con biomasa como una de las soluciones ante el cambio climático Las redes de calor tienen conectado al 12% de la población europea, algo que ha facilitado mucho los procesos de descarbonización de la calefacción. AVEBIOM (ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE VALORIZACIÓN ENERGÉTICA DE LA BIOMASA) La Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa (AVEBIOM), entidad organizadora de la 12ª edición de la feria especializada en biomasa Expobiomasa, manifestaba recientemente su satisfacción ante el reciente acuerdo alcanzado entre el Consejo y la Comisión Europea sobre la Directiva de Energías Renovables II, que fija el objetivo de renovables para 2030 en el 32%. Uniéndose así al sector europeo de climatización y refrigeración renovable por el acuerdo logrado. En Europa, el 16% de la energía primaria consumida en calefacción y refrigeración es biomasa, y las redes de calor tienen conectado al 12% de la población europea, algo que ha facilitado mucho los procesos de descarbonización de la calefacción. La biomasa tiene el potencial de ofrecer soluciones significativas y rentables a una demanda creciente de calor. Ya no existen grandes limitaciones técnicas, y la biomasa se puede utilizar como combustible en casi todas las aplicaciones para calefacción. En la mayor parte de ciudades europeas esta transición es más rápida y sencilla, gracias al alto grado de implantación de redes de calefacción distribuida o ‘District Heatings’ alimentados con biomasa, que garantizan el suministro a los consumidores y cuenta con óptimas condiciones en cuanto al control de emisiones, al haber sustituido cientos y miles de chimeneas de calderas independientes, que en su mayoría están obsoletas y faltas de mantenimiento. Países como Dinamarca, donde el 90% de la población urbana ya está conectada voluntariamente a la red urbana de calefacción o Suecia, con el 60% de la población total conectada a una red de calefacción, son claros ejemplos de países que lograrán no sólo sus objetivos sino desarrollar tecnológicamente sus empresas y utilizar sus recursos propios reduciendo su dependencia energética de países exportadores de petróleo. En España, la calefacción absorbe el 47% del consumo energético total de un hogar. Y desde los años 70 y 80, la posición empresarial del gas se ha visto potenciada por la construcción una red de distribución, con la consiguiente masificación de calderas individuales en las ciudades, que hace muy difícil una ‘transición ecológica’ hacia las energías renovables. A pesar de los beneficios de las redes de distrito, su implantación en España es todavía incipiente. La calefacción y refrigeración representa alrededor de la mitad del consumo de la energía de la Unión Europea. Y aunque el sector de la calefacción y la refrigeración avanza hacia las energías limpias, el 75% del combustible que utiliza aún procede de combustibles fósiles (casi la mitad de gas). Esto provoca casi un tercio de las emisiones de CO2 de la UE. Por tanto, es urgente actuar y hacer frente a los objetivos contra el cambio climático. Se requiere una apuesta clara por las redes de calefacción por parte de las administraciones: es irrenunciable para ciudades españolas no potenciar el uso de energías renovables y de la mejora de la eficiencia energética, siendo tan dependientes del petróleo y del gas. Red de calor de Torrelago, Valladolid. AVEBIOM propone que una de las formas de cumplir con las próximas generaciones es incentivar la implantación de redes de calor con biomasa en España. Son uno de los sistemas más eficientes y económicos de llevar el confort térmico a nuestros edificios residenciales y a la mayor parte de edificios de uso terciario e industrial. Gracias al desarrollo tecnológico de los últimos años y la experiencia de las empresas españolas se prevé una notable reducción en los costes de este tipo de sistemas de aquí a 2020. Además, la asociación aboga por frenar la inercia del modelo de calefacción dominante en las ciudades durante las últimas décadas, las calderas individuales. Sirva de ejemplo Valladolid, ciudad que acoge la celebración de Expobiomasa, donde vemos que el cambio climático afecta: en la ciudad se ha pasado de tener 7 días por encima de 32 grados en 1978, a 20 días en 2017 y las previsiones son que serán 38 días en 2050. Gracias principalmente a las redes de calefacción con biomasa de la Universidad de Valladolid, Torrelago e ITACyL, se han reducido las emisiones de CO2 el equivalente a 65.600 vehículos al año. Y hay nuevas redes que entrarán en funcionamiento, como las del nuevo complejo presidencial de la Junta de Castilla, la red de Huerta del Rey o la promovida por Veolia en el Poblado de FASA �� 68 energética XXI · 179 · SEP18


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