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BIOMASA • Funcionamiento anual ≥ 7-8 meses/año. Ahora bien, la tecnología de valorización energética de la biomasa en este caso sería la gasificación, la cual formaría parte de una instalación de cogeneración termoeléctrica para la producción combinada de calor y electricidad. Ello es debido a su versatilidad del gas como combustible para su uso en máquinas térmicas como motores o turbinas. • La modularidad, es decir, se pueden partir de potencias del orden de 100-150 kWe. • Las facilidades para la instalación en la propia industria y para la evacuación de la energía eléctrica excedentaria generada, debido a que no se trata de potencias muy elevadas. • Los bajos-medios consumos de biomasa en relación a las tradicionales plantas de biomasa, lo que reduce los riesgos. • La elevada eficiencia energética, al aprovechar la energía térmica residual procedente de la refrigeración y el escape de los motores, pudiendo alcanzar valores del orden del 70-75%. Un esquema genérico, aplicable a una industria agroalimentaria o del sector forestal, podría ser el que aparece en la figura de la página siguiente, donde se puede apreciar que a partir de biomasa residual se generan una serie de flujos, los cuales permiten obtener ahorros o nuevos ingresos para la industria a partir de los cuales amortizar la inversión. En este ejemplo se integran tres soluciones: 1. La producción de biocombustibles sólidos estandarizados para la generación térmica. 2. La autoproducción de energía eléctrica y térmica mediante gasificación. 3. La obtención de agua apta para riego. La digestión anaeróbica sería otra tecnología que podría ser compatible con el binomio autoconsumo-biomasa, si bien aplicada a otros tipos con mayor grado de humedad y un carácter más residual como por ejemplo los lodos de EDAR o los purines de cerdo, entre otros. La tecnología de gasificación de biomasa La gasificación es un proceso de conversión termoquímica ampliamente utilizado en el campo de la biomasa, si bien poco extendido en España. Consiste en una combustión incompleta que se produce al someter a la biomasa a una temperatura de unos 1.000 ºC en una atmósfera pobre de oxígeno. El producto resultante es un gas sintético (syngas o gas de síntesis, antaño gas de gasógeno) que está formado básicamente por CO (35-40%), CO2 (25- 35%), H2 (20-40%), CH4 (0-15%), hidrocarburos y H2O y que puede ser empleado para fines térmicos y/o eléctricos. Su PCI medio es de aproximadamente 1.050 kcal/Nm3. Una planta de gasificación de biomasa Instalación de gasificación de biomasa residual. residual está formada por los siguientes elementos principales: • Sistema de alimentación de biomasa al gasificador. Los dos requisitos a tener en cuenta son la humedad, que tiene que estar por debajo del 20%, y la granulometría, que ha de ser homogénea. • Gasificador. En este caso es de tipo “down draft” o corrientes paralelas porque permite obtener un gas con un menor contenido en alquitranes, lo que facilita los posteriores procesos de limpieza. También existen otras como “up draft” o contra corriente, lecho fluido o plasma. • Sistema de limpieza y tratamiento del syngas generado. Compuesto por filtros de distinta naturaleza, condensadores, enfriadoras, etc. • Grupo motogenerador. La viabilidad del proyecto Un proyecto de estas características debe ser viable en términos económicos, recuperando la inversión en un período razonable de tiempo (5-7 años) y obteniendo una rentabilidad atractiva para el inversor (TIR » 10-12%). Los principales parámetros que van a condicionar lo anterior y sobre los que habrá que actuar son los siguientes: • Inversión total: ingeniería, equipos, obra civil, conexión eléctrica,… • Suministro (t/a), características (humedad y granulometría) y coste de biomasa (€/t). • Costes de operación y mantenimiento (€/a). Peajes (€/a). • Ahorro de energía eléctrica (€/a). • Ingresos por venta de energía eléctrica (€/a). • Aprovechamientos del calor (€/a). Podría ser aplicable a industrias del sector del aceite de oliva y del aceite de orujo, como almazaras y extractoras, industrias del sector forestal como fábricas de pellets, etc. Además, con la ventaja añadida de poder utilizar el gas no solo para ser introducido en un motor o turbina, sino para, una vez filtrado, emplearlo en una caldera o cámara de combustión en procesos de secado con la consiguiente reducción de emisiones a la atmósfera en términos de partículas. Este aspecto es muy positivo para la generación térmica con biomasa puesto que los niveles de emisión de partículas a la atmósfera están siendo objeto de análisis y es inminente una reducción de los mismos a niveles inferiores a 150 mg/Nm3. Conclusiones El autoconsumo puede ser una alternativa viable para determinadas industrias generadoras de biomasa residual y demandantes de energía eléctrica y térmica, porque les va permitir reducir sus costes energéticos y obtener otros beneficios indirectos como por ejemplo la reducción de emisiones a la atmósfera, no solo las de CO2 sino también otras como las de partículas. En el desarrollo del autoconsumo como opción viable técnicamente será necesario resolver escollos, entre otros, como los puntos de evacuación o los famosos peajes, algo de lo que hay poca experiencia en España y de los que se lleva hablando tiempo de que van a ser eliminados, lo que sin duda contribuirá a mejorar la rentabilidad de este tipo de inversiones �� energética XXI · 179 · SEP18 63


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