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BALANCE 2018 PERSPECTIVAS 2019 Mucho camino por recorrer China instaló más de la mitad de los 100 GW que se sumaron en el último ejercicio cerrado (2017) al parque fotovoltaico internacional, que cuenta ya con 400 GW acumulados. En el otro extremo, para nuestra desgracia, se encuentra España, el “país del sol”, que apenas representa un 1% del total de la generación fotovoltaica mundial, con 4,7 GW y en 2017 agregó unos insignificantes 0,15 GW. Países de nuestra dimensión, como Francia, Gran Bretaña, Italia y Alemania, con muchas menos horas de sol, cuentan con 8, 13, 20 y 42 GW respectivamente. Es urgente electrificar todo lo que se pueda electrificar, empezando por la movilidad urbana; minimizar la generación fósil, por contaminante, y la nuclear, por peligrosa; desarrollar las tecnologías de almacenamiento; incentivar la eficiencia energética y reducir los consumos a través de campañas de información y sensibilización; y permitir que las Pymes participen en la generación a red, para que el dinero de las facturas no se vayan de nuestro país y se queden en el territorio. Hay mucho camino por recorrer, afrontamos una tarea inmensa y trascendental. En España, aproximadamente el 32% de la energía eléctrica consumida en 2017 fue de origen renovable; pero el consumo eléctrico representa, tan sólo, el 35% de total de energía que consumimos, el resto es de origen fósil y contaminante, por lo que tan sólo un 12% de energía primaria que consumimos en el último ejercicio fue de origen renovable y, por lo tanto, no contaminante. Así que es mucho lo que debemos avanzar: primero en electrificar los consumos domésticos e industriales y, al mismo tiempo, en que la energía eléctrica que se genera provenga de fuentes renovables en la medida que sea posible, siendo cada vez menos necesaria la potencia de respaldo precisa. Además, sería esencial que esta nueva potencia a instalar, estuviera, en justa medida, en manos de los ciudadanos. Pero es de justicia que, para consolidar los cimientos de esté nuevo orden energético, se restauren los derechos de los que fueron pioneros en todo este proceso, de 60.000 valientes familias fotovoltaicas españolas. Es absolutamente cierto que, gracias a nuestro colectivo, la fotovoltaica aporta energía limpia. Esta tecnología ha madurado de tal manera que por fin tenemos la llave para trasformar nuestro letal modelo energético y evitar los efectos más dramáticos de un cambio climático, que está quebrantado la salud del Planeta y de los seres que lo habitamos. La fotovoltaica es la tecnología de generación de energía más barata que existe, hemos llegado a este punto porque 60.000 familias cumplieron y cumplen con todos sus compromisos de pago y todas las obligaciones normativas les son de aplicación. Sin embargo, nuestro colectivo ha visto cómo sus expectativas de inversión se han desvanecido porque el Estado no ha cumplido con las condiciones que motivaron las inversiones fotovoltaicas, mientras los inversores internacionales sí están logrando la justicia que aquí nos ha resultado sorprendentemente esquiva. Por ese motivo, estamos a la espera de una solución política que restablezca de forma satisfactoria la seguridad jurídica que hemos visto quebrantada de forma sorpresiva, arbitraria y abusiva. 2018, en resumen, ha sido más de lo mismo: esperar, sufrir y aguantar, al tiempo que se van sucediendo, uno tras otro, laudos favorables a los inversores internacionales. Ahora tenemos dos retos por delante que han de cristalizar en 2019: Por una parte, ofrecer una solución satisfactoria a las familias fotovoltaicas españolas, para restablecer un marco cierto y justo sobre el que puedan operar con tranquilidad y, por otra, es preciso afrontar el reto de que no se apropien en exclusiva de la generación fotovoltaica un pequeño grupo de empresas en régimen de oligopolio, sino que se socialice la generación a través del autoconsumo y de desarrollos fotovoltaico privados y públicos, instalaciones de tamaño medio, que pertenezcan a Pymes, particulares, cooperativas o entidades públicas. Nosotros hemos madurado la generación fotovoltaica y hemos demostrado que los ciudadanos, bien organizados, podemos producir energía con absoluta solvencia técnica. Cualquier otro diseño de la propiedad de la generación no tiene explicación racional desde la óptica del bien común. Quizá, si se analizara desde otros puntos de vista, como los intereses mezquinos de algunas empresas que no quieren reducir sus ingresos, ni perder sus modelos de negocio fósil y pensáramos que han gozado de normativas favorables a sus intereses, pudiéramos encontrar una lógica perversa �� MIGUEL ÁNGEL MARTÍNEZ-AROCA PRESIDENTE DE ANPIER (ASOCIACIÓN NACIONAL DE PRODUCTORES DE ENERGÍA FOTOVOLTAICA) energética XXI · 182 · DIC18 75


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