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Presente y futuro de la movilidad sostenible

Edgar Aneas y Ariadna Rodríguez, AIT R&D Mechanical Team Leader y AIT R&D Design Team Leader en Altran España

Para solucionar el problema de la movilidad actual, no es suficiente con desarrollar innovaciones tecnológicas. Uno de los factores clave será la mejora de las infraestructuras. Si no solucionamos las necesidades de los ciudadanos mejorando el espacio y las vías públicas, no se podrán aplicar las soluciones tecnológicas actualmente en desarrollo.

 

La forma como nos desplazamos ha variado considerablemente a lo largo de los años. Hemos llegado al punto en el que las distancias ya no suponen un problema y la comunicación entre núcleos de población es cada vez mayor. En las zonas urbanas, cada vez existe mayor oferta de alternativas disponibles en cuanto a servicios de movilidad. Muchos expertos coinciden en que el futuro del transporte en estas zonas estará formado por la combinación de múltiples opciones para desplazarnos, siendo el transporte público el eje vertebral de la movilidad urbana. 

Además, la nueva era digital está aportando cambios radicales a nuestras economías, nuevas conductas de desplazamientos, tanto de mercancías como de pasajeros, que han animado a nuevos actores a entrar en el mercado de la movilidad. El antiguo modelo basado en vehículos privados está llegando a su fin. 

La principal motivación del uso del vehículo privado es el confort que ofrece a las personas. Sin embargo, es evidente que este tipo de desplazamientos en las ciudades ya no es sostenible. La congestión, la contaminación y el poco espacio útil para el ciudadano en las calles se han convertido en uno de los principales problemas de las grandes urbes. Según la ONU, las ciudades son responsables del 70% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Además, los vehículos privados suponen el 80% del tráfico en los principales núcleos de población europeos. Y cabe destacar que estudios médicos afirman que cerca de 800.000 personas mueren prematuramente a causa de los efectos de la mala calidad del aire.

Este hecho ha impulsado a las ciudades a replantear sus políticas de movilidad. Se están adoptando iniciativas para desincentivar el uso del coche particular, dando un mayor protagonismo al transporte público sostenible, recuperando el espacio para las personas y transformando o creando infraestructuras para que la movilidad sea más limpia, flexible y ágil. 

Entre los nuevos actores que han aparecido se encuentran las compañías de servicios de trayectos a demanda (‘On-demand ride service’). Fueron las primeras en dar una solución alternativa a la movilidad tradicional. La aparición de este tipo de servicios ha provocado un cambio de mentalidad y gracias a ellos han surgido muchas otras alternativas para desplazarnos. Sin embargo, no terminan de solucionar el problema de la movilidad sostenible, accesible y económica para un gran número de personas.

También han surgido las plataformas de ‘ridesharing’, donde cada usuario emplea una aplicación móvil para solicitar y localizar el vehículo más cercano, el alquiler se hace de punto a punto y se paga por el tiempo de uso. Sin duda, todos estos nuevos conceptos de movilidad definirán el futuro escenario en el que nos moveremos. Las innovaciones tecnológicas que se están desarrollando serán muy importantes para consolidar soluciones para conseguir una movilidad sostenible.

Pero, para solucionar el problema de la movilidad actual, no es suficiente con desarrollar innovaciones tecnológicas. Uno de los factores clave será la mejora de las infraestructuras. Si no solucionamos las necesidades de los ciudadanos mejorando el espacio y las vías públicas, no se podrán aplicar las soluciones tecnológicas actualmente en desarrollo.

El futuro pasa, por lo tanto, por la colaboración y coordinación de múltiples plataformas, organizaciones y entidades, tanto públicas como privadas. De tal forma que las personas puedan desplazarse de forma ágil y cómoda utilizando, para cada trayecto, el medio de transporte más adecuado según las circunstancias. Debido a la crisis que estamos viviendo a nivel mundial, este hecho se está haciendo más visible. Todavía es una incógnita cómo se moverán los habitantes de las ciudades una vez se restablezca la situación. Pero estamos comenzando a detectar sesgos de lo que va a venir próximamente: la próxima movilidad se va a basar en iniciativas innovadoras, sostenibles y centradas en el ser humano que proporcionen servicios de transporte accesibles, seguros y personalizados.

En Altran hemos querido abordar estos retos desarrollando 2 conceptos de vehículo que dan respuesta a estas nuevas necesidades de movilidad comentadas.


Nueva movilidad urbana: las supermanzanas
El primero de estos conceptos es el proyecto Shutlink. Esta iniciativa pretende abordar la nueva movilidad urbana desde tres ejes fundamentales: el usuario, el vehículo y la infraestructura.  El escenario escogido para desarrollar la investigación es Barcelona, y en concreto las áreas denominadas supermanzanas, en las que se pretende recuperar el espacio destinado hasta ahora a los vehículos y devolverlo a la ciudadanía. Muchas ciudades están empezando a implementar políticas para reducir el tráfico y la contaminación en las calles, entre ellas la prohibición del acceso de vehículos a los núcleos de población. En Altran nos preguntamos cómo podría ser un servicio de movilidad urbana que pudiera circular por estas zonas, respetara a los ciudadanos  y que conviviera con los vehículos de movilidad personal permitidos en ellas.

Nuestra propuesta es un servicio de movilidad compartida bajo demanda (mediante una aplicación móvil) que cuenta con una flota de vehículos eléctricos y autónomos. El concepto clave en este proyecto es la cohabitación, el vehículo Shutlink tiene como prioridad circular por el espacio público siempre respetando y dando prioridad a los peatones y a los vehículos de movilidad personal (VMP). Mediante un sistema de sensores conectados al entorno y al resto de vehículos, es capaz de definir la ruta más óptima sin obstaculizar los desplazamientos de los habitantes de la ciudad. Además, cuenta con unas dimensiones reducidas y un sistema de ruedas esféricas mediante las cuales es capaz de maniobrar y moverse con la máxima fluidez.

En cuanto a la experiencia de usuario, cuenta con hasta cuatro plazas. Mediante este tipo de servicio también se pretende replantear el enfoque que le damos a los desplazamientos. Ya no se trata de movernos de un punto A a un punto B, sino de ver el tiempo de desplazamiento como tiempo de calidad. Su interior está pensado para que las personas que viajan en él puedan darle un uso al trayecto, ya sea trabajando, divirtiéndose o simplemente descansando.

El otro concepto propuesto es Organics. Este proyecto, actualmente en desarrollo, toma como punto de partida el mismo escenario que el anterior, pero el trabajo se focaliza más en el vehículo, el empleo de materiales sostenibles y el análisis de la sostenibilidad. 


Vehículo autónomo, conectado y eléctrico
Organics propone un concepto de vehículo autónomo, conectado y eléctrico concebido como un espacio móvil orientado a proporcionar un entorno de bienestar para las personas. La propuesta de valor que trata de ofrecer es proporcionar una solución para desarrollar un vehículo sostenible en el sentido más amplio de la palabra, alineado con los objetivos de desarrollo sostenible marcados por la ONU. Este proyecto pretende ir un paso más y se propone el gran reto de investigar el uso de materiales tales como maderas, corcho, fibras de origen natural, biopolímeros o adhesivos bioinspirados para construir los sistemas del vehículo. Y no solo en zonas interiores, como suelen hacer algunos fabricantes de coches. También se emplea en sistemas y zonas del vehículo con exigentes requisitos de prestaciones para la seguridad estructural, seguridad eléctrica y elementos de seguridad pasiva. El proyecto no pretende quedarse en un concepto, también quiere proporcionar un análisis del grado de sostenibilidad alcanzada y de la factibilidad de desarrollar este vehículo industrialmente, con el fin de proponer una solución que sea realista y alcanzable a medio plazo para una fabricación en serie.

Desde el punto de vista más técnico, podemos avanzar que tiene una capacidad para transportar cuatro pasajeros, como Shutlink. Parte de una plataforma tipo ‘skateboard’, con un motor eléctrico integrado en cada una de las cuatro ruedas con transmisión epicicloidal de diseño muy compacto y un sistema de batería libre de cobalto. La recarga de este vehículo se realizará mediante un sistema Wireless, por lo que no necesitará enchufarse con cable a una infraestructura de recarga.

Cabe destacar que en el trabajo de diseño del vehículo se ha puesto el foco en integrar la tecnología de interacción humano-máquina, el sistema de conducción autónoma y la conectividad de la manera menos invasiva posible para el ser humano. Con la aparición del vehículo autónomo y una mayor concienciación por el bienestar de las personas, se abren infinidad de posibilidades para dar un nuevo sentido al habitáculo interior. Ya no hablamos de coche, sino de un espacio móvil en el que las personas pueden disfrutar de tiempo de calidad durante el trayecto, relajándose y disfrutando de la compañía, reduciendo la saturación producida por la infoxicación y el abuso de las tecnologías digitales.

Artículos sobre movilidad sostenible | 19 de junio de 2020

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