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La repotenciación, clave para la transición energética

Juan Diego Díaz Vega, Director de Marketing Onshore de Siemens Gamesa

El nuevo Marco Estratégico de Energía y Clima ha sido recibido por el sector renovable como un espaldarazo a la tesis que llevamos años manteniendo: la ruta hacia la descarbonización pasa por las renovables y ello no sólo no tendrá un coste mayor para la sociedad sino que le reportará elevados beneficios económicos y sociales.

 

Los titulares de los periódicos se han fijado en los grandes números: cerca de un 42% de la energía final proveniente de fuentes renovables, 74% de generación renovable en el sector eléctrico y 50 GW de eólica en el horizonte 2030; sin embargo, poco se ha dicho sobre otro elemento establecido en el Plan y clave para conseguir los objetivos, como es mantener las instalaciones existentes de generación eólica activas en 2030.

El parque eólico español en 2020 tendrá alrededor de 10.000 MW con una antigüedad superior a 15 años y 2.300 MW con una antigüedad superior a 20 años. En 2030, de los casi 23.500 MW actualmente instalados, cerca del 90% tendrá más de 20 años y un 50% se aproximará a los 25 años.

Estos parques eólicos de mayor antigüedad y tecnología obsoleta deberían ser el principal objetivo de la repotenciación, teniendo en cuenta además que, por haber sido los primeros en instalarse, suelen estar situados en los emplazamientos con mejor recurso eólico. La repotenciación de parques existentes mediante nuevos aerogeneradores o componentes tecnológicamente mucho más evolucionados permitiría aumentar considerablemente la energía anual producida en estos emplazamientos y contribuir al cumplimiento de los objetivos fijados.

Sin embargo, la tendencia natural observada en el sector es la extensión de la vida de los parques eólicos más allá de los veinte años de vida inicialmente prevista. El hecho de que, en la mayoría de los casos, los activos existentes se encuentren financieramente menos estresados, junto con la menor inversión necesaria para extender la vida útil, hacen de la extensión de vida una opción interesante.

En las condiciones actuales del mercado, previsiblemente sólo optarán por la repotenciación de forma natural aquellos parques con modelos de aerogenerador ya obsoletos, de fabricantes desaparecidos, en los que no es posible implementar una extensión de vida y que, por tanto, estarían abocados al desmantelamiento.

El éxito de la repotenciación, por tanto, pasa por dar señales al mercado que incentiven su desarrollo y esto comienza por una definición amplia del concepto. Repotenciación debería entenderse como la modificación de un parque eólico en explotación que suponga la sustitución total o parcial de los aerogeneradores o de cualquiera de sus elementos principales, con el fin de incrementar la producción del emplazamiento.

La repotenciación debería aplicar tanto a máquinas completas como a mejoras parciales, pudiendo mantenerse o incrementarse la potencia instalada, siempre y cuando lo permita el punto de evacuación.

Con este objetivo, el Plan establece la fijación de un marco retributivo a través de subastas específicas de repotenciación para aquellos proyectos que cumplan los requisitos de la futura regulación. Aquí será clave tanto la determinación del modelo de subasta como la ratio de inversión necesaria para que un proyecto sea considerado como repotenciación.

Por otra parte, también hace referencia el Plan a la necesidad de simplificación de la tramitación de todos los proyectos de repotenciación, en aras de la necesaria agilidad y flexibilidad en su puesta en servicio, así como en cumplimiento de lo establecido en la nueva directiva europea. Para ello, se propone establecer mesas de coordinación con las comunidades autónomas en las que todas las partes deberán tener la altura de miras necesaria para conjugar los intereses sectoriales, nacionales y autonómicos.

Temas como la fijación de condiciones de acceso a la red de los parques existentes, la definición del proceso de autorización administrativa, la evaluación del impacto ambiental (algunos de los parques más antiguos fueron construidos en zonas que posteriormente fueron objeto de protección ambiental), las autorizaciones aeronáuticas, arqueológicas y las condiciones de fiscalidad marcarán la diferencia entre el éxito y el fracaso. De nada sirve fijarse un objetivo de añadir 2.000 MW eólicos nuevos todos los años si no mantenemos los existentes.

Estamos pues ante un gran reto, pero los beneficios para España y para la industria eólica española lo merecen.

Artículos sobre eólica | 02 de abril de 2019

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