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La biomasa térmica y su imparable escalada

Javier Díaz, Presidente de Avebiom (Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa)

España cuenta con más de 250.000 estufas y calderas instaladas, lo que supone más del 12% de la energía empleada para calefacción, todo una récord que nos lleva a enfrentar un reto aún más importante, que es llegar a copar el 50%  de esa energía empleada para calefacción.

 

Se acaba el año y seguimos sin tener noticias del nuevo Gobierno sobre la biomasa, y la verdad que la llegada de la nueva ministra nos hizo pensar en que las cosas iban a cambiar a mejor en las energías renovables, pero la verdad es que no hemos visto nada nuevo en lo que se refiere a la biomasa, como la eliminación de la limitación de las 6.500 horas en la plantas de generación eléctrica, la falta de una o más subastas específicas para esta tecnología, que como se vio en las últimas subastas, se muestra incapaz de entrar a competir con otras tecnologías que tienen su “combustible” regalado, como la solar o la eólica.

En todo caso el sector encuentra cierto consuelo en la progresión de la biomasa térmica, que sigue su escalada imparable en todo el país, con la instalación de equipos y el consumo de pellets y astillas en cifras récord, lo que demuestra claramente que somos muy competitivos en cuanto a precio, pero no solo eso, si no que la biomasa ofrece al usuario seguridad, confortabilidad y algo que es muy importante y que no solo afecta al usuario como tal: la mayor independencia energética de nuestro país, que cada día se desengancha un poco más de los combustibles fósiles, en su gran mayoría importados.

Un dato relevante es que del total del consumo final de biomasa en la EU 28, tres cuartas partes se destinan a la producción de calor, que principalmente va a aplicaciones residenciales e industriales, lo que demuestra que el consumo de biomasa está descentralizado y también ratifica que el camino que está tomando en España es similar a lo ocurrido en el resto de Europa.

Las cifras de nuestro sector en Europa son realmente importantes, pues en los últimos años se han instalado en nuestro continente más de 4,5 millones de estufas y calderas de biomasa, creando y manteniendo activos 315.000 empleos, que consumen biomasa extraída y transformada de forma sostenible, logrando sustituir el equivalente a 98.000 millones de litros de gasóleo para calefacción. En 2016 (las cifras que aporta el nuevo informe se refieren a este año), donde la producción de energía primaria con biocombustibles de todo tipo (líquidos, sólidos, de gas y de residuos orgánicos urbanos) de la UE28 ascendió a 134 millones de toneladas equivalentes de petróleo (tep), la gran mayoría proceden de la biomasa sólida (94 millones) y se destinan principalmente a la generación de energía térmica.

Estas cifras en España se traducen en más de 250.000 estufas y calderas instaladas, lo que supone más del 12% de la energía empleada para calefacción, todo una récord que nos lleva a enfrentar un reto aún más importante, que es llegar a copar el 50%  de esa energía empleada para calefacción, y para esto es absolutamente imprescindible seguir en la senda de la instalación de estufas y calderas pequeñas, y avanzar en la instalación de grandes redes de calefacción y refrigeración (District Heating and Cooling), esto que ya está cuajando en nuestro país, nos haría avanzar de forma más rápida y contundente en el asentamiento de la biomasa como vector energético para lograr los retos a los que se enfrenta nuestro país en cuanto a las emisiones de CO2; sin dejar de lado, por supuesto, la rebaja de las importaciones de combustible fósiles, pues en España está pasando como en Europa, que si bien dependemos cada vez más de las importaciones de combustibles fósiles, la dependencia de la biomasa importada es solo del 4,1 por ciento. En esto se ha mejorado el dato de 2015, que fue del 4,4 por ciento. España, junto a los países bálticos, mantiene un balance neto exportador del 5,7%.

La creación de empleo en las zonas rurales, así como la puesta en valor de nuestros montes, también ayudaría en gran medida en la lucha contra la despoblación, pues sin duda alguna nuestro sector es intensivo en mano de obra, y tanto las industria como el recurso están en las zonas más afectadas por este fenómeno de la despoblación, pero con una gran ventaja añadida, el recurso, y por ende la industria, no son deslocalizables, cosa que no pasa en otros sectores.

La bioenergía en su conjunto es la principal fuente de energía renovable consumida en la UE, ya que representa el 63,83% del consumo de este tipo de fuentes, cosa que no ocurre en España, y es por esto que pedimos al Gobierno nuevas subastas dirigidas a la puesta en marcha de generación eléctrica con biomasa para poder mantener la base de generación gestionable con esta tecnología cuando se vayan cerrando la térmicas de carbón, las centrales de ciclo combinado y las nucleares.

España es el octavo país de la UE28 en producción de energía primaria con biomasa, con siete millones de tep. El primer lugar, destacado, lo ocupa Alemania, con 26 millones de tep, seguida de Francia con casi 16, Italia con 11, Suecia con 10,5 y Finlandia con casi 9 millones de tep.

Lo que queda bien claro es que en estos momentos somos relativamente menos dependientes de terceros países para nuestro suministro de energía. En Europa la producción de biomasa autóctona superó a la producción de gas fósil en 2014 y, más recientemente, al carbón en 2016.  

Artículos sobre biomasa | 20 de diciembre de 2018

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